En mi último año de colegio, cuando estudiaba en el Mount de Chantal Academy de West Virginia, un día, que quisiera acordarme cual fue, pero no puedo, una de mis mejores amigas Darby Kolish, me invito a su casa para pasar el fin de semana.
Éramos inseparables, en esos tiempos estaba de moda la revista “Archie” y por lo tanto por dónde íbamos y cuando “salíamos” del internado, todos nos llamaban Betty a ella porque era rubia de cabello largo y yo con el mismo corte pero de color negro, era Verónica. Cada cual mas coqueta que la otra.
Dieciocho años, libres como el viento, nos fuimos con la esperanza de pasar un fin de semana espectacular, en esas épocas probablemente mirando a los chicos del Instituto Militar hacer sus prácticas y coquetear en la ciudad.
El día sábado ella tenía un “date” y lo había estado esperando como una princesa encarcelada en una torre, mas sus padres no la dejaban salir si no salía conmigo…yo, en un “blind date” imposible!
Ruegos, llanto, por favor, de todo, más pudo la perseverancia de mi amiga y la compasión por su frustración que decidí salir con un chico desconocido, del cual ella, seguramente para convencerme, decía era bello, un sueño, divertido y bailaba como un trompo.
Llego la hora de la cita a ciegas, yo estaba apretando mis manos esperando lo peor y cuando lo fuimos a recoger, el salió de su casa, abrió la puerta del auto y allí estaba Scott!
Dice él, que cuando me miro, no podía creer lo que vio y pensó que en ese momento había visto un sueño y que dijo que para sí mismo “she’s the one”. Yo me quede muda porque estaba re guapo, era altísimo y rubio como el sol.
Ya ni recuerdo que hicimos esa noche, fuimos a cenar, luego a mirar la luna, un entretenimiento muy de moda en los sesenta, mientras mi amiga y su “date” hacían de las suyas” en la parte de atrás del auto, el y yo mudos, con algunas palabras por aquí y por allá…lo típico “de dónde eres” “como es tu país”, la Cordillera de los Andes, el Lago Titicaca, cosas al azar llenas de nerviosismo y que ahora me hacen reír.
No nos separamos más, hasta el día de mi graduación. Era un amor de colegio, un amor que tenia fin, que tendría que desaparecer, yo debía volver a mi país.
Las reglas del colegio eran muy estrictas, a pesar que ya eran épocas de cambio, las monjas católicas, de claustro, “encima de todo”, solo nos permitían salir los sábados y domingos, por lo tanto, todos los romances, las charlas y los sentimientos se los expresaban por carta y por teléfono en las noches si el tenía la suerte de hacer entrar una llamada! No! no habían celulares ni computadoras, ni Iphones… nada, cada día el me escribía una carta, cada noche me llamaba por teléfono, solo podíamos hablar 10 minutos.
Fuimos muy felices, mas fue un amor sentenciado…y así llego el fin de año. En mi desesperación para no dejar de verlo, le pedí a mi papa estudiar en El “Vermont College for Girls”, ya que él iba al “Goddard College” in Plainfield, Vermont. No pudo ser…mi padre me agarro del cuello, me puso una soga y me llevo a La Paz.
Pasaron dos años, cartas van cartas vienen y le toco el turno de graduarse a mi hermana quien todavía seguía estudiando en el colegio, que felicidad, nuevamente nos vimos…fue emocionante, algo bello.
Qué pena que, después del primer momento me di cuenta que todo ese amor fue un sueño, ya nada era lo mismo, había pasado mucho tiempo, yo en La Paz feliz con mis estudios, con mis galanes, con mi vida, tan diferente. Ya no era la chica “nice” y de internado, menos él, lo encontré alborotado con el cabello largo, con su guitarra al hombro y en vez del bello auto que tenía, una Harley era su compañera. Encima de todo era activista, Bob Dylan su ídolo y quería marchar hacia Washington.
Yo tome las de Villadiego hacia La Paz y nos escribimos un tiempo pero, un día llego la carta del adiós. “The dear Scott letter”.
Pasaron los años no volví a escuchar su nombre, pensé que como en esa época estaban mandando a Viet Nam a los chicos de los estados de Kentucky, West Va, Ohio etc. el tal vez estaría por la jungla peleando alguna batalla épica, o tal vez muerto o “perdido en acción” dicho tan popular en esos días.
Me case con un abogado en La Paz y fui madre de tres hijos hermosos que son el amor de mi vida, por lo cual le agradezco a Dios, todos los días!
Tristemente me divorcie después de 24 años de matrimonio, nunca me hubiera imaginado algo así, pero me sucedio y hasta ahora no puedo creer como mis sueños de cumplir “Bodas de Oro Matrimoniales” se fueron a la canaleta...Pero son cosas de la vida.
Después de superar la tristeza de la separación, no solo de mi esposo, sino de mi vida, mi casa, mi jardín, mis arbolitos frutales, mis flores, mis actividades, mis hobbies y todo, todo lo que conlleva 24 años de ser esposa, madre y ama de casa...Decidí estudiar, trabajar, algo tenía que hacer.
Lo hice, gracias a Dios! estudie y trabaje como periodista, logre ser profesional, goce de la vida al máximo, hice de todo, lo que nunca imagine. Me sentía increíblemente realizada como mujer! Atrás quedaron los días de estudiante, de madre, de mártir, de activista política, de gran dama, de cocinera y maestra.
Adiós! Era libre completamente volando al viento…con mis deseos y aspiraciones y feliz, realmente feliz.
Un día, después de vivir esa vida loca por trece años, recibí una carta de los Estados Unidos, la carta llegaba de un lugar llamado Fort Myers Beach, donde era eso? no lo sabía…pero estaba dirigida a Isabel Velasco…nadie más que una persona en el mundo me llamaba así.
Abrí la carta rompiendo el sobre, quien me iba a escribir a mi desde Estados Unidos, ya había larga distancia, internet!
Leí “Dearest Isabel” el corazón me comenzó a palpitar se me salía del pecho, eran cinco hojas que no leí, corrí a la ultima pagina, quería leer de quien era…ahí en la firma decía: “Always Scott”
Lo único que atine fue agarrar mi vagoneta y me fui al Valle de las Ánimas y ahí llore, llore y llore.
Todo esto sucedió el año 2004 en el mes de Junio, nos casamos en La Paz el 24 de Septiembre a 3.400 metros de altura, con oxigeno a la mano y con fiesta a lo boliviano. Después de no habernos visto por más de 38 años.
Ahora vivo aquí hace seis años y estoy casada con el eterno Scott, el que dice que nunca me olvido, que después de que le mande la “Dear Scott letter” se monto en su Harley y sin rumbo ni brújula atravesó de norte a sur, de este a oeste de los Estados Unidos, sin poder contener la decepción.
El mismo que una noche, se soñó conmigo y decidió buscarme, increíblemente esa tarde murió mi mama en La Paz.
Cuando me pongo a pensar que estaría el pensando cuando me vio bailar las cuecas y las cumbias, en la fiesta de mi matrimonio, tomar champagne y whisky mientras él no podía respirar, realmente pienso que ha debido pensar que estaba en otra galaxia.
Ya lo creo el estaba en otro mundo, en el mundo mío! Ya nunca más volvería a dormir ocho horas, ni tendría un momento de tranquilidad, ni menos sus gatos...Pero eso es el amor no?…somos la noche y el día, somos negro y blanco…somos fricase y hamburguesa, somos chela y pepsi, pero somos dos, juntos en la vida en nuestros años dorados paseando por la playa en las noches después del atardecer.
Ahora que soy Isabel Velasco Smith, comparto con ustedes esta historia de amor increíble en el Día de San Valentín.
FELIZ SAN VALENTIN A TODOS LOS SERES QUE SE AMAN EN LA VIDA!
Isabel Velasco![]()



Te has pasado, Isabel!!Esta es una frase hecha, no te preocupes, significa, qué historia bella!Decuebnto de hadas, loquita, linda, que bueno q ue Dios te Hubiera bendecido tanto!!
ResponderSuprimirOtro dia te contaré otra historia, casi parecida, jjjjjjjjje.
beso!
Tu prima cochala!
Que hermosa historia de amor, Isabel. Felicitaciones y gracias por compartirla con nosotros tus fans...:)
ResponderSuprimirQue hermosa historia de amor, Isabel.
ResponderSuprimirGracias por compartirla con nosotros, tus fans y amigos.
Feliz mes del cariño, del amor y la amistad!
Guillermo Estrada
Mi querida, la vida es así,hace pocos días recibí la invitación de mi ex-novio brasileño -al que no veo hace muchísimos años pese a que si tenemos contacto virtual de vez en cuando- para irme a vivir con él a Bahía así termine su post-doctorado en Englad, no se casó nunca y según su propia hermana, se traumó tanto cuando no volví más -después de haberle dicho vuelvo en tres meses- que nunca le conoció una enamorada por mas de tres días nunca más.. y mira que es precioso... yo tampoco me enamoré en serio nunca más y pese a algunas emociones vividas jamás lo olvidé y aunque sea difícil definir lo que siento por el... y no se que responderle aún, necesito verlo para saber que hacer jejejjej yn capaz que repita tu historia no con tantos años de lejanía pero igual de lejos compañera... bonito... sos feliz? ;) yooo
ResponderSuprimirTrès jolie Isabel, me emocionaste.
ResponderSuprimirFelicidades por siempre :)
Loïc